Thursday, August 23, 2007

Una historia de Viajes, Peleas y Tambores
REQUIEM PARA LA CANDELA
Cuando nos reunimos y nos dimos cuenta que estábamos divididos por el destino que cada uno quería tomar, decidimos hacer un ultimo toque en el bar de un amigo nuestro.
Invitamos a muchos a que vinieran y la metimos toda ese día, tocamos recordando muchas cosas que habíamos dejado de tocar y nos emborrachamos como en los mejores tiempos.
Nos contamos anécdotas y brindamos por Larry y Milton, Brindamos por Agobardo y Delphine, brindamos por el Chango y Marcos y por todos los que habían tocado con nosotros.
Rodrigo y Ricardo seguirian tocando algunas cosas, ya no como La Candela sino como Benavides, pero solo un tiempo mas, después Ricardo continuaria su vida en otras cosas y Rodrigo regresaría a Bogotá para seguir por las corrientes del rock. Con Erika el tiempo nos daría la oportunidad de aprender algunos toques de Murga en Argentina y de ensayar con un grupo de Murgueros en Mendoza, aunque nos volcaríamos mas hacia el teatro.
Agobardo la nostalgia de esos días lo hacia suspirar cuando recordaba y Delphine algunas veces tocaría en Francia lo que aprendió en estas tierras con su clarinete.
Marcos se había vuelto loco definitivamente y el trompetero alemán se casaría con una amiga nuestra.
El ultimo toque seria en el año dos mil cinco, tres años después de que La Candela tocara por primera vez.
Con ese toque se cerraría una historia que si bien se queda corta para transmitir con palabras, esta llena de emociones que giraron en torno a los tambores, los ritmos y el amor por la música de Colombia y que nos permitió llegar, como en el mejor caso de lo macondiano, a lugares que nunca hubiéramos imaginado que llegaríamos, aquella tarde en el barrio San Rafael cuando a punta de tabaco y ron dábamos los primeros toques.
Así se cierra una historia.
Así no más.

Una historia de Viajes, Peleas y Tambores
LA PUTA, EL TRAQUETO, LAS PIRAÑAS Y LA MONTAÑA DE COCA
La despedida fue triste, se quedaban Delphine, Marcos, el Trompetista y Agobardo que no pudo evitar llorar cuando nos fuimos. Partíamos Rodrigo, Ricardo, Erika (mi bella novia austriaca) que ahora tocaría el bajo y yo.
Duramos un mes antes de ubicarnos y comenzar a tocar, Rodrigo habia logrado un toque todos los miércoles en un bar de salsa que estaba ambientado como si fuera de Miami, en el barrio Barranco de Lima.
Era un lugar muy extraño y no terminamos de saber a ciencia cierta porque nos contrataron ahí, si tenían senda orquesta con mas de quince músicos.
Nosotros que éramos sus teloneros, tocábamos para entonces, algo mucho mas fusionado, con Guitarra eléctrica, bajo y Batería que la hacia un pana metalero llamado Chango.
Los temas iban desde Toto, hasta Carlos Vives pasando por los nuestros, pero la verdad cada vez que tocábamos ahí salíamos deprimidos porque en primer lugar la tarima era gigante y cuando nos tocaba a nosotros, la gente recién comenzaba a llegar y casi no nos prestaba atención pues iban a ver a la orquesta y a comer, los tiempos donde hordas de gringos nos seguían y nos miraban expectantes, había pasado, ahora solo éramos una bandita mas en un lugar opulento.
Lo mas extraño de todo era cuando teníamos que ir a cobrar, el dueño tenia una oficina ambientada tipo setentas, donde tenia un acuario con pirañas y al fondo una cama donde siempre había una prostituta desnuda esperando a que el hombrecito le dieran ganas, una montaña de coca al lado de una mesita, cerraba el cuadro.
A pesar de que la paga no era mala, no estábamos a gusto con lo que pasaba, el dinero era importante pero también lo era el divertirnos y que la gente se divirtiera con nosotros y aquí no pasaba nada de eso.
Así que luego de un mes desistimos de seguir tocando, además los músicos de la orquesta no nos llevaban por la buena y se burlaban de nosotros al vernos tan patí embarrados comparado con ellos.
Iban llegando los días finales de La Candela, pues con Erika habíamos decidido que queríamos seguir viajando para llegar a Argentina, mientras que Ricardo y Rodrigo querían quedarse un tiempo mas en Lima.

Una historia de Viajes, Peleas y Tambores
NUESTRO PRIMER CD
Con Rodrigo se nos ocurrió la idea de grabar un demo con canciones propias y que a la vez tuvieran que ver con la obra Candelaria Carnaval, que para entonces yo había montado con los estudiantes de la escuela.
Entonces envalentonados en la cosa, escribimos las letras, de ahí salieron: La vida, Candelaria Carnaval, Vienen los Juglares, Tite, La Teniente Rada y una que no se grabo esa vez llamada Negro Hilario.
Conseguimos un micrófono Shure 64 y en el computador de Delphine la francesa, Rodrigo se puso en la tarea de grabar el CD.
Una semana después salio la cosa y fue tan emocionante que logramos que el lanzamiento fuera en el Seseribó, uno de los bares mas conocidos de la ciudad.
Para ese día nos hicimos uno trajes y compramos camisas y tarde caímos en la cuenta de que nos parecíamos a los meseros del sitio, entonces antes del toque, la gente nos pedía licor y nosotros ofendidos los mandábamos elegantemente pa la mierda.
Antes del toque estábamos muy nerviosos, y la verdad no fue uno de nuestros mejores toques, pero teníamos nuestro primer CD.
Al otro día nos fuimos todos a comernos un pavo que nos había regalado Delphine y a celebrar, pues habíamos logrado vender mas de cincuenta copias la primera noche.
Para entonces andábamos mas tranquilitos, cada uno tenia lo suyo y nos veíamos mas señores, tal vez influenciados por Agobardo que no iba a ningún toque sin su señora.
La idea de irnos de nuevo comenzó a tomar fuerza, y así fue, un mes después cuatro de nosotros salíamos para Perú con la idea de llevar la música de LA CANDELA a la capital del país inca.

Una historia de Viajes, Peleas y Tambores
AGOBARDO MANZANO
Larry había decidido quedarse en Bogotá para organizar su vida en relación al cine, así que nos toco armar la cosa con Rodrigo, buscando un par de músicos y enseñándoles a otro par a tocar. Tuvimos un trompetero alemán que no daba pie con bola con la música colombiana pero se las ingeniaba para meterle el viento a lo que tocáramos, dándole un filling un tanto extraño a la cosa.
Rodrigo conoció a una Francecita bella, llamada Dephine que sabia tocar el Clarinete y en un curso intensivo le enseñamos a que aprendiera algunas cosas.
Yo tuve la fortuna de conocer en una buseta a Agobardo Manzano, un señor de sesenta años que en sus mejores lustres había tocado en el grupo de Delia Zapata, ahora vendía electrodomésticos en Quito pero cuando lo invite a tocar con nosotros y cuando lo escuchamos, nos dimos cuenta que estábamos ante un maestro que ademas había sido amigo de Batata el mejor tamborero de Colombia en los últimos tiempos (q.e.p.d).
Así la cosa comenzaba tomar un rumbo interesante, además, íbamos logrando una hinchada que donde tocáramos llegaba, en su mayoría eran turistas de Estados Unidos, Suiza, Francia y Holanda, por un momento navegábamos en un mar de hermosas mujeres que nos iban repartiendo de acuerdo al gusto de la noche, Agobardo era el único que se iba a dormir tempranito, para los demás, los tambores eran su tiquete a una noche esplendida donde por mal que estuviera, salíamos con una suma mas o menos considerable por toque, así pues si la noche era buena, al dinero se le sumaba una buena borrachera y un buen levante.
Un día en un bar llamado Limbo, se armo una gresca porque a Marcos le querían pegar un grupo de negros esmeraldeños, que detrás de las gringas que nos seguían a nosotros, venían ellos a ver que podían coronarse. Nos metimos a defenderlo y cinco minutos después comenzaron a volar botellas, a rompersen dientes y a fracturarse piernas, como la gresca fue tan agreste, nosotros atinamos a ir saliendo en medio de todo con los tambores en una mano y la victima nocturna en la otra, yo tuve la suerte de que al colocar la tambora como escudo no me rompiera la testa un vaso, pero en cambio la tambora si sufrió pues se rompió uno de los parches.
El mas lastimado fue Marcos, que salio turuleto y después de un tiempo se volvió medio loco, los negros al otro día nos buscaron, no para darnos en la jeta sino para hacer las pases, pues si se enemistaban con nosotros, perdían la posibilidad de lograr unos cuantos levantes a nuestra costa.

Una historia de Viajes, Peleas y Tambores
EL RETORNO DE IK
Estaba en la tienda cerca de casa de mis padres donde vivía mientras me iba de nuevo para Quito al apartamento que teniamos con Ricardo el Bogotano, cuando alguien me da un golpecito en la espalda y cual seria mi sorpresa al descubrir que era nadie mas ni nadie menos que el pastor Benavides en persona, me extraño mucho el encuentro pues si algo tenia Rodrigo desde que se había vuelto cristiano era que nos evitaba, para el, nosotros éramos la influencia directa del demonio.
Nos tomamos un café y luego de un rato se aventuro a confesarme que había decidido colgar la sotana, que ya no iba a ser mas el pastor y que ahora se hacia llamar IK porque había leído en una revista juvenil que Ik en algún lenguaje indígena significa renacimiento y el sentía que estaba renaciendo.
Luego de varias vueltas mas, confeso que quería irse para Quito y que quería hacerlo en secreto, yo no le creí mucho, pero le conté para cuando tenia destinado irme que era exactamente el día que mi hermana se casaba después de la fiesta, ah, porque por esos días mi hermana se casaba.
Ese día vestido de terno y luego de un sermón religioso puntual y de que el curita saliera a vender estampitas de la virgen y calcomanías del señor caído, llegamos a la casa para la fiesta, Rodrigo no llego, no me extraño para nada, pero media hora antes de irme, arrimo sin la maleta, diciendo que sus cosas estaban cerca y que pasáramos por ellas.
Así lo hicimos, luego de que en medio de la celebración partiera, dejando a mi familia y también a Larry que tampoco sabia nada sobre la salida de Rodrigo, así lo quería el y así se hizo, aunque me dio tristeza que no lo supiera.
Llegamos en un taxi a su apartamento donde saco una maleta que mas parecía la envoltura de una nevera, y el tambor.
Nos fuimos, no sin antes escribir una nota que decía: -Señora perdóneme por irme de esta manera, le quedan mis cosas como pago por los dos meses de arriendo que le debo, que Dios la bendiga.
Luego de un día de viaje llegamos a Quito, se vino a vivir con nosotros y veinte días después estábamos ensayando para tocar de nuevo. La alineación era: Rodrigo en la tambora y voz, Ricardo y Fernando, llamador y alegre, no lo turnábamos, y marcos el quiteño el guache.
Así comenzamos a rondar por varios bares, Rodrigo o Ik, como pedía que lo llamaran, volvía a ser el de antes.

LA CANDELA
Una historia de viajes, peleas y tambores
Capitulo 8
EL MAMBULA
Un día decidimos irnos con Larry a andar por el mundo, entonces y después de un gran esfuerzo, llegamos a Quito sin un peso y los tambores a cuestas.
Guerreábamos la vida como toreros y gracias a un taller de teatro de calle comenzamos a refinar los cueros hasta que se nos ocurrió comenzar a tocar en los bares, en ese momento éramos: Larry, Ricardo un bogotano al que le enseñamos a tocar, marcos el guachero y yo.
Nuestros primeros toques los hicimos en un sito de la zona llamado Mambula que era de una amiga de Teatro.
No nos pagaban nada pero salíamos bien borrachos y eso para nosotros era suficiente, además que comenzamos a mezclarnos con la población de mujeres coloradas que al tun tun de los tambores y el ron, se dejaban conquistar facilito.
No estábamos en la mejor forma, hacia un año que no tocábamos y aunque no sonaba tan mal, extrañábamos a Rodrigo, que las malas lenguas nos contaban que cada día andaba peor y que se sospechaba que de vez en cuando se daba látigo para purgar sus culpas pasadas.
Vaya uno a saber.
La cosa es que regresamos a Bogotá en diciembre para pasar las fiestas con la familia y un día, cuando iba a comprar la leche y el pan para el desayuno, una visita inesperada, daría inicio a las épocas de mejor gala de LA CANDELA.
Monday, December 11, 2006

LA CANDELA
Una historia de viajes, peleas y Tambores
Capitulo 7
EL PASTOR BENAVIDES
LA CANDELAUna historia de viajes, peleas y tambores
Capitulo 6
¡¡ME DISPARARON, ME DISPARARON!!
Tuesday, September 19, 2006

LA CANDELA
Una historia de viajes peleas y tambores
La señora nos invita caldo de gallina con presa, papa, yuca y platano guisado y chicha boyacense, nosotros mas felices que burro estrenando lazo, luego se junta el señor que nos invita tabacos artesanales y mas chicha y la campesinita de 20 años que despues de cuatro horas estaria metida con Rodrigo forcejeando en la carpa, el tipo borracho ni se da cuenta y nosotros como buenos amigos le hacemos la segunda, la señora se va a dormir temprano y luego de un rato, nos despedimos y vamos a la plaza a unirnos a la fiesta que en su segundo dia, se va despejando de invitados.
Regresariamos a Bogotá esa misma noche, en un camion que nos recogio en el camino.
Dos semanas despues vendria el toque que mas recordariamos con los años y el que nos definio finalmente como grupo: El de la piscina en Villeta.
Vino el toque para un grupo de trabajadores de Bellsouth en un club social, todos encorbatados y gomelos, lo habia conseguido larry que se iba convirtiendo en el Manager de la cosa.
No nos pagaban, pero eso si, todo el ron que nos cupiera.
Cuando ibamos a comenzar a tocar, ya estabamos demasiado borrachos, ese toque fue un desastre, Rodrigo no podia entonar nada, Milton no daba una con el computador, Larry y yo a duras penas le pegabamos a los tambores, de un momento a otro Rodrigo se levanta, se quita la camiseta y comienza en la mitad de la fiesta a gritar GUIPITI GUIPITI creo que desde ese dia adoptamos el famoso GUIPITI GUIPITI sale Larry a sacarlo, el lo empuja , Larry lo sienta de un golpe, Rodrigo continua en un afan streptisero de quitarse todo, esta vez es Milton el que lo golpea, por fin se duerme en la silla por el ultimo golpe, el toque sale como sea, la gente feliz cree que todo forma parte de una especie de performancia musical, nos dicen que van a seguir contratandonos, pero nosotros que contratos ni que mierda, salimos de ahi, empacamos a Rodrigo en un carro con destino a su casa, le pagamos al taxista entre los tres y nos vamos camino abajo maldiciendo nuestra suerte.
Friday, July 28, 2006

LA CANDELA:
Una historia de viajes peleas y tambores
En la larga lista de toques de mala muerte que caracterizó a LA CANDELA como una banda perdedora, se destacan el que hicimos para un restaurante en pleno San Victorino anunciando la promoción del fin de semana, el de Villeta, del cual contare después y el de la Inauguración de la “Cigarrería Don Pacho”
Ese día se inauguraba el local de un tipo bonachón con pinta de campesino levantado que a través de Larry nos contacto para que le hiciéramos la fiestica.
La cosa comenzó a las once, tocamos bien pa que, al final el tipo agradecido nos embutio trago a mas no poder, Cristian, un amigo cercano, comenzó a hablar en un lenguaje interplanetario de lo borracho que estaba, con una nena que curiosamente le entendía, todos estábamos en ambiente barrial, donde el dueño del local no ahorro en gastos, lo mas emocionante fue la pólvora: Voladores en pleno agosto no era muy típico.
Y en esas andábamos cuando ya borrachos a Larry se le cruzan los cables con que se tiene que ir ya, nosotros tres intentando detenerlo pero nada, no se podía casi sostener en pie, pero insistía que se tenia que ir ya y en la moto, nosotros finalmente lo dejamos y estando toda la gente sentada en la calle (mas de 50 personas) vemos como intenta prender la moto, vemos como la prende empujada, vemos como intenta montarse sin lograrlo y como la moto prendida arranca con el corriendo detrás hasta que el dichoso aparato va a estrellarse contra un Chevrolet modelo 2000, casi nuevo.
Sale el dueño, va a golpear a Larry, nos metemos como diez, salen otros de la casa del ofendido, Larry en el piso sin poder pararse de la borrachera hasta que Milton logra calmar al tipo y le pasamos la platica del toque para que compre la farola que se rompió.
La moto termina metida vuelta mier... en la cigarrería y nosotros a pie pa la casa con los tambores a cuestas y la cantaleta de Larry diciendo que porque no le dejamos al tipo del carro que él se encargaba.
Bonito estuvo ese toque, bonito, bonito.
UN POLVILLO EN LA NARIZ
El toque en ANIMAL se caracterizó por que el bar estaba lleno de mujeres metálicas y platinadas, esplendorosas rubias y morenas que luego de unos cuantos ácidos y polvillos en su nariz, esperaban divertirse.
Nunca supe porque tocamos ahí, con el tiempo me hice a la idea de que estábamos como DAVIVIENDA, siempre en el lugar equivocado (comercial de un banco colombiano) y no seria la primera ni la ultima vez que nos pasaría, la cosa es que el sitio era netamente electrónico y ver nuestros tamborcitos ahí y el computador destartalado de Milton era una especie de apología al “nada que ver”, para fortuna sabíamos que un buen toque debe hacerse cuando la gente ya esta medio borracha, eso lo sabia bien Rodrigo y no lo enseño con creces, entonces decidimos a las diez de la noche irnos a una tienda barata a bajar ron hasta las doce, cuando regresamos, efectivamente la gente ya estaba medio borracha, la cosa fue que nosotros también, y las primeras canciones no sonaron nunca como las habíamos ensayado, al principio costo meter a la gente pero entre los ires de nuestro tecno-experimento y la energía con la que nos la jugamos fue haciendo que se armara una rumba que duro casi dos horas, cuando terminamos soltamos los tambores y extendimos nuestras alas cuales cuervos en pos de alguna victima, claro, músico que se respete se idolatriza así mismo para capturar mas facil a la presa, pero esa noche no logramos nada, mas que una platica, unos rones, un polvillo en la nariz y la promesa de otro toque, que hasta el día de hoy no ha sido.
Ese era el comienzo de una lista de toques tamborianos, aquella noche LA CANDELA LIVE PROYECT perdió la virginidad y nosotros una gaita.
Tuesday, May 23, 2006

Recuerdo que comenzamos a ensayar a finales del año dos mil dos, lo hacíamos en mi casa porque había un espacio grande y la dueña que vivía en el segundo piso la pasaba bien escuchando el tum tum de los tambores.Eramos cuatro: Larry el cineasta, Milton el andrógeno, Rodrigo el que era verdadero músico y yo que hacia Teatro.Como por esos días unos amigos cubanos me habían traído dos cajas de Habanos Montecristo y varias botellas de ron, cada ensayo se originaba entre tragos y nubes de humo y a medida que pasaba el tiempo nos fuimos haciendo a un público de adolescentes colegialas que nos miraban a través de la ventana con ojitos perspicaces, tentando al lobo que éramos los cuatro.La propuesta era hacer música afro de la costa atlántica colombiana con sonidos electrónicos, de esto ultimo se encargaba Milton con su computador medio destartalado y al que habia que poner a calentar media hora antes para que funcionara, Rodrigo cantaba y tocaba la tambora y con Larry nos turnábamos el alegre y el guache, asunto arreglado.No duraría un mes de ensayos cuando llego Rodrigo con una buena noticia: El fin de semana tendríamos un toque en un bar gomelo de Bogotá llamado ANIMAL ubicado en la zona Rosa.
Ahí comenzaría una larga historia de toques, peleas, amores y viajes que darían vida a lo que se llamó LA CANDELA Live Proyect o Fiesta de Tambores






















